Ha venido el señor
a traernos la paz.
Ha venido el Señor
y en nosotros está.

Te alabamos Señor,
por tu inmensa bondad.
Te alabamos señor,
por tu cuerpo hecho pan.

Tú eres sólo mi Dios,
mi señor, mi heredad.
Tú eres sólo mi Dios,
mi confianza en Tí está.

Nunca el odio infernal
a nosotros vendrá
y el precepto de amar
para siempre será.

Ayudarnos sin fin
fue tu ejemplo Señor
como hermanos vivir
tu postrera lección.

Caridad fraternal
la consigna será
que nos haga vivir
en amor y amistad.

Este Pan es manjar,
que da fuerza sin par.
Asegura el vivir
en la Patria eternal.

Nuestras almas Señor,
ya de Tí vivirán
y por siempre jamás
no te abandonarán.